Celebración de inicio de curso

El pasado miércoles 5 de octubre celebramos de forma oficial el inicio del curso en el colegio.

En primer lugar, los alumnos de 4º, 5º , 6º de educación primaria y de educación secundaria asistieron en el salón de actos a una eucaristía celebrada por D. Paco Callejas.

Una vez terminada dicha eucaristía, todos los alumnos del centro tuvieron una celebración conjunta en el patio donde se expuso el cartel del itinerario de Pastoral para este curso escolar.

Este año tenemos un gran reto, aprender a amar.

En este curso nos hacemos conscientes de la oportunidad que tenemos de crecer, aprender y caminar juntos. Lo haremos contando con la ayuda y la referencia a la Comunidad y a nuestra relación con Dios en la oración.

La Comunidad es una realidad muy importante en la vida de toda persona. La primera comunidad es nuestra familia, pero también el colegio es una comunidad en la que aprendemos a relacionarnos, a dialogar, a aceptarnos y reconocernos mutuamente, a respetar en nosotros y en los demás el gran valor de nuestra común dignidad humana. 

En cuanto a la relación con Dios que vivimos en la oración, hemos de decir que es una relación en la que Dios tiene la iniciativa, pues Él se hizo uno de nosotros, en Jesús de Nazaret. Dios ha entrado a ser parte de nuestra humanidad, ha convivido con nosotros y nos ha enseñado a llamar a Dios, Padre Nuestro. Al relacionarnos con Dios aprendemos a amar en la misma fuente que es el origen de todo amor.

Para formar la Comunidad son necesarios los valores del diálogo, la cercanía, la acogida, la aceptación y valoración del otro y el respeto que construyen unas relaciones sanas de convivencia.

La oración, por su parte, está vinculada a la dimensión de nuestra interioridad, del desarrollo de la confianza básica para creer y vivir, con la contemplación como alimento de nuestro ser interior para luego transmitir lo contemplado en nuestras relaciones y en la vida.

Tanto la dimensión de la Comunidad como la de la Oración las podemos vivir por nuestra apertura a la relación con Dios y con los otros. Para vivir de forma positiva y auténtica estas dimensiones necesitamos desarrollar unas actitudes que son muy importantes en la tradición dominicana, estas actitudes son la compasión y el sentido de la verdadera libertad.